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Revisando un libro que recoge los más notables testimonios dados por los
corresponsales extranjeros que escribieron a Bolívar, vemos que muchos de
éstos fueron escritores que le enviaron sus trabajos e intercambiaron con
él opiniones en torno a tópicos y problemas de interés mutuo.
Científicos, poetas, políticos y escritores, en general, le comunicaron
sus puntos de vista junto con sus libros y los buenos deseos a favor de la
causa independentista, personalidades como Humboldt, Bentham, Benjamín
Constant, el Abad de Pradt, Olmedo (el gran poeta peruano), Lancaster
(famoso educador) y muchos otros de similar rango, pueden ser considerados
como una muestra representativa de ese ilustre grupo.
Una carta enviada a Bolívar por el filósofo y jurista ingles Jeremy
Bentham, es otro buen ejemplo de la influencia europea.
Bentham comunicaba en su larga carta un esquema general de sus trabajos
principales, relacionados con la legislación y la organización racional de
la administración publica. También en su carta, explicaba el filósofo del
utilitarismo, su participación en campañas políticas a favor de la
independencia de Grecia, en un proyecto educativo de avanzada y en otras
luchas en pro de la libertad.
Junto con esta misiva, Bolívar recibió ejemplares de las obras de este
famoso autor.
Otro interesante ejemplo de las lecturas de Bolívar fueron sus
correspondencias con el exquisito poeta peruano J.J. Olmedo, en especiales
de destacar algunas cartas en las cuales el Libertador deja sentado su
talento como crítico literario al evaluar un poema de Olmedo.
El bello poema épico “Junín” fue escrito para honrar a los héroes que le
dieron la independencia a Perú y, en especial, al Libertador Simón
Bolívar.
No obstante ser Olmedo un fino poeta y Bolívar una persona a quien no se
le conocían dotes similares, el primero le pidió al Libertador su opinión
crítica del texto. Bolívar le envió de vuelta una crítica literaria del
poema, escrita con muy buen gusto y con demostración de sólidos
conocimientos sobre lo tratado. Demostró el “crítico” sus amplias lecturas
de los clásicos griegos y romanos.
Manuel Palacio Fajardo, otro ilustre consejero, fue un buen educado
intelectual, patriota civil. Sus opiniones en materia político-
intelectual fueron tenidas en gran estima.
Bolívar, durante toda su vida tuvo un alto concepto de la amistad, unos
sentimientos nobles y un respeto profundo por sus amigos y seres queridos.
Elogia a Antonio José de Sucre, Carlos Soublette, Pedro Briceño Méndez,
Bartolomé Salom. Alaba a Mariño, Montilla, Bermúdez, Monagas, etc., a
pesar de que se presentaron graves divergencias entre ellos que en un
momento dado los separaron.
Enaltece y justifica hasta el último momento a José Antonio Páez,
Francisco de Paula Santander y a José Maria Córdova. Incluso, Bolívar tuvo
alabanzas para enemigos y detractores, al brigadier Ramón Correa, jefe
realista al que combatió en 1813, lo alaba en el año 20 como negociador y
lo llega a considerar “…el mejor hombre que pisa la tierra”. Al general
Ayala, quien fue su adversario y detractor, lo recomienda por su honradez. |