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La formación educativa del Libertador |
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| BOLÍVAR VISTO HOY | |
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La formación educativa de Bolívar fue bastante informal, considerando que no fue un alumno regular que cursara estudios desde la educación elemental hasta la universidad. Bolívar aprendió las primeras letras en casa del Licenciado Sanz, teniendo como maestros, además del licenciado, y a medida que fue creciendo, a Andrés Bello, que le enseñaba Geografía y Aritmética, el padre Andujar y el padre Negrete, que le enseñaban Gramática Castellana; don Guillermo Pelgrón, rudimentos de latín, y sobre todos, el maestro que más influyo en su vida: Don Simón Rodríguez, verdadero ductor y modelador intelectual de Simón Bolívar. De acuerdo con su propio testimonio, su educación fue la mejor que una persona de su rango podía adquirir en su Patria para ese entonces. En una conocida carta enviada al General Santander, Bolívar ofreció uno de los más claros testimonios sobre su temprana formación. En esa carta, Bolívar trataba de desautorizara un detractor suyo llamado Molliens, cuyo testimonio calificó de injusto y falso. El Libertador afirmó en esa carta que no era verdad que su educación fuese descuidada, pues su madre y toda su familia hicieron la posible para que tuviese formación apropiada y para ello contrataron los mejores maestros del país en aquella época. En esta misma carta, él agrega que Simón Rodríguez le enseñó a leer y a escribir, que Andrés Bello le instruyó en el arte de la composición y en Geografía, y el Padre Andujar (un intelectual admirado por levaron Alexandre Von Humboldt) le enseñó matemáticas en una Academia diseñada especialmente para él. Sobre Andrés Bello dejó Bolívar un testimonio, en el cual se advierte lo que los unía y lo que los separaba: “Últimamente- decía en carta en 1829 a don José Fernández Madriz-, se le han mandado tres mil pesos a Bello para que pase a Francia; y yo ruego a UD., encarecidamente que no deje perder a ese ilustrado amiguen el país de la anarquía. Persuada UD a Bello que lo menos malo que tiene América es Colombia, y que si quiere ser empleado en este país que lo diga y se le dará un buen destino. Su patria debe ser preferida a todo y él es digno de ocupar un puesto muy importante en ella. Yo conozco la superioridad de este caraqueño contemporáneo mío: fue mi maestro cuando teníamos la misma edad, y yo le amaba con respeto. Su esquivez nos ha tenido separados en cierto modo, y, por lo mismo deseo reconciliarme con él: es decir, ganarlo para Colombia”. Pero Bello sólo tenía 14 años en 1795; su ascendiente sobre Bolívar, que se adivina de índole intelectual más que afectiva, debe situarse, pues, en años posteriores. El verdadero maestro del Libertador, con sentido exclusivo fue, pues, Simón Rodríguez. Simón Rodríguez, joven maestro de 22 años, dirigía en Caracas una escuela pública, a la cual concurrían los hijos del gobernador Guglielmi y los niños más distinguidos de la ciudad: Mariana, Tomás y Juan Pablo Montilla, Leandro Palacios, Juan Paz del Castillo, Tomás Lander y Simón Bolívar. Bolívar siempre tributó al maestro Simón Rodríguez especial deferencia, lo cual demuestra la afinidad espiritual que los unía. En Europa, Simón Bolívar buscó su propia voluntad la dirección espiritual de don Simón Rodríguez, y lo llevó consigo En su viaje a Italia. Rodríguez fue testigo de excepción del Juramento en el Monte Sacro del joven Libertador. Bolívar fue enviado a Europa a estudiar idiomas extranjeros y a asistir a la Academia de San Fernando, en Madrid, para mejorar su aprendizaje de matemáticas. Allí en Madrid también tomó lecciones de esgrima, danza y equitación. Finalmente, en un significativo pasaje, reconoció su deuda intelectual con la Ilustración Francesa: “Es verdad que yo no he aprendido la filosofía de Aristóteles ni los códigos del crimen y del error, pero el Señor Molliens no ha ido tan profundo como yo en el estudio de Locke, Condillac, Buffón, D’ Alembert, Herthat, Helvetius, Montesquieu, Mably, Filangieri, Lalande, Rousseau, Voltaire, Rollin y los clásicos de la antigüedad, sean los filósofos, historiadores, oradores o los poetas; así como los clásicos modernos de España, Francia, Italia y algunos de Inglaterra”. Finalizaba Bolívar diciendo: “Todo esto se lo cuento confidencialmente a usted para que no vaya a pensar que su pobre presidente es un ignorante, como lo afirma el señor Molliens”. |
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