Cátedra Bolivariana - Cuentos de kelly N° 3

Cuentos de kelly N° 3

Por: Kelly Valecillos de Rosario

El reloj
El Pequeño Bolívar y su familia.

Conociendo a Los Momoyes

Los Ángeles.
La Muñeca que le temía a la soledad.

La Arañita Pepita.

Los caballeros en búsquedas de sus sueños.

El girasol.

Leyendas Indígenas Wayuu.

El Árbol Marahuaka.

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El reloj
 

En una casa muy antigua existía un reloj que corregía la vida de todos los seres, animales y humanos, solamente bastaba el tic tac.

Se escuchaba el tic tac, era un reloj muy antiguo. Tenía un campanario, de ese reloj salía un pajarito, su melodía era especial.

Un día la casa queda toda abandonada, por ella habían pasado miles de generaciones, el reloj quedo sin dueño.

Una familia que viene de muy lejos a habitar la casa abandonada, el padre se llamaba Andrés, la madre se llamaba Sofía y un pequeño niño llamado David.

Andrés vivía de realizar trabajos de arcilla, creaba todo tipo de juguetes.

Un día se le ocurrió realizar una maqueta, donde había toda una comunidad en arcilla, esculpió hasta horas muy nocturnas. El trabajo fue riguroso, paso semanas concentrado en su taller, realiza las casas, luego la gente muy bien moldeadas, perfecciono sus rostros, realizó muchos niños , ancianos, pero se dedico exclusivamente a realizar una mujer de cabellera muy larga, esculpió su cuerpo ,haciéndole un bello vestido, sus ojos grandes de color negro.

A un hombre la pinto de un rostro morena igual que la bella dama, también realizó un joven muchacho que le colocó el máximo de atención era tan diferentes a los otros jóvenes que había moldeado, porque su rostro le fue el más difícil de realizar ya que le era muy arduo darle forma

Lo dejó sin rostro, fue trabajando en los demás, realizó árboles, vegetación todo un paisaje maravilloso, era como del siglo pasado.

Cuando suena las doce de repente recobra vida la ciudad, el reloj da vida a todos estos personajes, pero por instante todo queda en silencio, el último en recobrar vida, fue el personaje que no tenía rostro y le empiezan a salir las facciones poco a poco, era un chico muy guapo, sus facciones se hacen cada vez más fuerte, era un chico completamente delgado.

La dama de cabellos largos muy hermosa también se empieza a materializarse, se hace cada vez más hermosa.

Todos se movían en la maqueta, especialmente la dama y el joven, que se dieron un tierno abrazo eran dos almas gemelas, ella había vivido en esa casa pero no había podido decir al joven cuanto lo amaba ,había pasado hace muchos años y era una historia de amor que quedaba sin final.

En pequeñas figuras habían recobrado su lindo romance, el joven toco su rostro y le dio su último abrazo.
De ese momento todo volvió a la normalidad

Cuando amanece al día siguiente, el hombre que moldeo todo las figuras, las encuentra en distintas posiciones, como alguien las hubiera movido intencionalmente, se percató que el hombre que faltaba estaba completamente moldeado su rostro

Este a su vez se pregunto si alguien había entrado en la noche y había terminado su obra
Para el hombre siempre seria un misterio que pasó esa noche.
¿Qué paso esa noche?
El llamó a su esposa y su hijo le enseño la belleza de maqueta .quien la debería llevar para un concurso.

Llega el momento los jueces discuten la decisión, se encuentra muy reñida la competencia, hay miles de personas esperando por el resultado, Andrés era el único que representaba a su país ante personalidades extranjeras que habían traído variedad de obras. Para el público era difícil de decidir.

Hay un minuto de silencio, todo queda paralizado, hay miles de personalidades esperando por los resultados, de repente alguien sale a la tarima, era un hombre pequeño, quien tardo en dar los resultados pero al final dijo:

El ganador es la maqueta del señor Andrés, en la obra llamada: Un Encuentro Contigo
Mientras tanto el reloj en la casa sigue dando la hora rigiendo los destinos de los habitantes de esa casa. Andrés y su familia siguieron viviendo y él se hizo famoso como artesano llegando su fama a casi todo el mundo

 

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El Pequeño Bolívar y su familia.
 

En los Valles de Aragua, en la casa solariega de San Mateo, pasaba el niño Simón con sus hermanos corriendo por las tierras, brincando los riachuelos y caminando por los bosques. Se reunía con los esclavos, con los zambos que trabajaban en la plantación.

Juega con el agua del riachuelo, pesca junto a Juan Vicente, junto a ellos un amigo capataz de cierta edad los acompaña en las aventuras campestres de los dos muchachos.

Un día montándose en un burro se queja Simón de esa miserable cabalgadura, el capataz lo consiente y habla con la mamá de el pequeño para que le regale un caballo a el y otro a su hermano.

Bolívar con su primer caballo, apenas tiene 8 años y ya sabe montar a la perfección y cabalgan el y Juan Vicente por todos los Valles de Aragua.

Cabalgan rápidamente compitiendo ambos hermanos y disfrutando el contacto con la naturaleza.

El viejo capataz los sigue por órdenes de Doña Concepción.

Ya los niños han sido preparados para montar y han asimilado demasiado rápido las enseñanzas dadas por el mulato.

Los dos hermanos los ha unido mucho las temporadas pasadas en la hacienda de San Mateo. El Pequeño Bolívar cuando estaba en la ciudad añoraba el campo, el torbellino de colores de aromas y cantos.

Sin embargo para logar sus travesuras los niños pasaban de un pasadizo y sendero que comunicaba la casa paterna con la de los Palacios inventando historias de cuentos y aparecidos.

Los dos muchachos se entretenían con los relatos de muertos que oían de los esclavos. Hipólita siempre les contaba de los aparecidos que en esa época se comentaba que asolaban Caracas.

Utilizando el eco de la casa, jugaban y molestaban a los aterrorizados negros que al darse cuenta de la travesura de los dos Bolívar hacían que se enojaban pero nunca el enojo duraba mucho ya que entendían el alma traviesa de los infantes.

En una parte de la casa había una puerta cerrada que tenía una telaraña, se preguntaban si detrás de ella había un jardín de bellezas nunca vistas.

Regalos del Tío Esteban.

Eran poco comunes y los pequeñuelos esperaban ansiosos la llegada del señor deseando recibir los bellos presentes del anecdótico personaje.

Una ardilla, una tortuga, un venadito, un burro y hasta les regalo unos hermosos caballos de raza Andaluza.

De color blanco pero con las patas y las oreja negras.

Escogidos para Juan Vicente y Simón. Según la costumbre de la época se guardaba en el pesebre y en los más remotos del corral reunía los finos caballos de silla de los señores y la vaca con su ternerito que procuraba leche fresca a la familia.

Un buen día Esteban Palacios le llevo un loro parlanchín, doña Concepción puso el grito en el cielo pero al ver la cara de tristeza del pequeño Simón Bolívar acepta a regañadientes el pintoresco obsequio.

Lo traviesos niños y el no menos divertido tío se dan a la tarea de enseñar al loro a hablar.
Simón para el año de 1825 ya Libertador recuerda los regalos del tío Esteban Palacios, evoca su lejana niñez diciendo en una carta enviada a él:

Los regalos que usted me daba cuando era inocente…todo vino en tropel a excitar mis primeras emociones.

 

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Conociendo a Los Momoyes
 

En una noche toda la comunidad de los momoyes realizaron una carretera llena en sus entornos de flores de todos colores con árboles y pinos.

Su aroma era refrescante, tierno, dulce. Era increíble como esos enanitos cuidadores de la naturaleza trabajaban trasformando esas tierras que eran solamente rocas, piedras y eran casi un desierto.

Los momoyes trabajan incansablemente todas las noches y los días sin impórtales el calor, la lluvia o el frío. Poco a poco ellos construían un paraíso terrenal. Estos pequeños amiguitos se reunían después de trabajar a hablar y a cantar alrededor de una fogata.

Contaban las anécdotas que les habían ocurrido en la jornada de trabajo, llevaban sus frutas y las compartían entre todos. Sus minúsculos hijos corrían alrededor de sus pequeñas casas.

Estos momoyes son diminutos, con orejas grandes, sus caritas rosaditas y siempre adornadas por una sonrisa. Estos pequeños amigos son muy ordenados, decoran sus casas con pocos objetos muy bien distribuidos.

En las mañanas los momoyes les encantan tomar la leche que ordenan de sus vacas, leche caliente en una pequeña tacita. Realizan su propio pan en hornos hechos por ellos y lo doran quedando duro por fuera y blandito por dentro. Comen también muchas frutas.

Estos pequeños seres están llenos de bondad y aman mucho la naturaleza. Para ellos no existe la maldad ni la envidia. Cuidan la naturaleza conservándola como si fuera su hermana menor.

Hacen sus casas con piedras que consiguen, pegan pieza por pieza. Las ventanas la hacen grandes y las puertas pequeñas para su pequeña estatura.
Los momoyes son parte de nuestras leyendas y hay que conocerlos y quererlos para así amar a nuestra querida Venezuela.

 

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Los Ángeles.
 

Donde nadie los ve, muy arriba en el cielo, existe una comunidad de ángeles que viven felices riendo y cantando.

Hay un angelito en especial que es muy inquieto y le encanta hacer travesuras a los demás ángeles.

Estos lo regañan por lo intranquilo que es, pero en el fondo saben que este angelito no hace ninguna maldad sino solamente les echa bromas.

No es él muy aficionado a tocar arpa sino a visitar la tierra. Este angelito esconde sus alitas brillantes para no asustar a los niños.

Le encanta jugar con sus amiguitos en la tierra, nunca les confiesa que es un ángel.

Rueda dando vueltas, girando, tenía una amiguita que era una linda morenita, con muchos rolitos en la cabeza con quien pasa largas horas en la tierra jugando con ella y hablando, ella le contaba sobre como era su casa y de su mamá y papá.

El angelito escuchaba atentamente historias de la niña de los rulitos y nunca la interrumpía ya que sentía por ella un gran amor como si ella fuera su hermanita menor.

Un día la niña que se llama Sorayita va al colegio y unos niños malvados la llaman gorda, la pequeña era un poquito gordita pero en vez de afearla la hacía verse muy graciosa.

Sorayita se traumatiza y no quiere comer, no había forma ni manera para que ella se alimentara ya que temía ponerse más gorda.

El angelito tremendo bajo de donde estaba en el cielo y llego a donde su amiguita, la encontró acostada en una cama sin querer alimentarse.

El pícaro ángel se preocupo por Sorayita y para que ella no se diera cuenta que él era un ser sobrenatural se le acerco y le dijo que le haría un truco de magia.

De sus manos salieron unas flores, Sorayita rie y el ángel tremendo se siente muy contento ya que poco a poco logra borrar del rostro de su amiguita la tristeza y el esta seguro que dentro de un rato lograra que la niña coma.

De sus brazos saca un globo y en el tercer truco de magia saca un sombrero y un helado.
Se lo ofrece a Sorayita y el helado tiene un sabor muy especial como nunca había probado ella.

El suculento manjar tenía escarcha comestible de muy rico sabor y chocolate espumoso y espeso, delicioso. La niña se lo come todito.
El ángel le dice a la niña que tiene que comer siempre y que no les haga caso a los niños malintencionados
Sorayita vuelve a alimentarse y se recupera. El angelito se sentía muy especial con la misión que de ahora en adelante tendría en la tierra que sería alegrar a los niños que como Sorayita se sentían tristes.

 

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La Muñeca que le temía a la soledad.
 

Muñeca era una pequeña perrita de color arena que vivía en una casa grande acompañada de sus amos a los cuales quería mucho. Ella tenía ojos marroncitos claros. No era una perra de raza muy fina, pero lo que no se le podía negar que le faltaba en belleza lo suplía con su inteligencia y al amor con cual llenaba a sus amos.

Era muy juguetona y disfrutaba mordiéndole los pies a su ama. Un día llego a la casa en donde vivía La Muñeca un visitante y al querer esta jugar con el mordiéndole los pies ese visitante se asusto y huyo creyendo que la perrita lo atacaba.

Otro día al llegar un señor a visitar a los dueños de la casa salia la brava perrita esta vez a morder al individuo ya que no lo conocía y este entro sin avisar. Esa era la vida de La Muñeca en ese hogar que cuidaba y protegía con mucho amor y dedicación.

Un buen día el simpático animalito busco con desesperación a su ama y no la consiguió por ningún lado. Recorrió toda la casa y nada. La busco en la cocina, en la sala y cada vez que la buscaba sin aparecer más miedo sentía.

Ella se preguntaba: ¿En donde estará mi amiga? la buscaba y la buscaba y nada de aparecer. La Muñeca corría desesperada y no la encontraba. De pronto recordó que su amiga podía estar dormida y se acerco a la cama de la mujer y la encontró sumergida en un profundo sueño.

Desde ese día la Muñeca se despierta de noche y posa sus patitas en la cama para vigilar el sueño de su amiga y así sentirse tranquila al ver que no esta sola.
 

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La Arañita Pepita.
 

En una casa abandonada vivía una familia de arañas. La familia contaba con cuatro arañitas muy pequeñas y de corta edad. Un buen día la araña grande; la mamá que se llamaba Pepita; se enredo y su esposo llamado Patón lucho para que su esposa se desenredara de un hilo que cada vez que se movía la amarraba más.

Patón saco a sus pequeños para que lo ayudaran y se volvió hacia donde estaba su araña compañera, entre todos se dedicaron a liberar a Pepita de sus amarras y lo lograron.

La araña madre feliz de estar otra vez con su familia con sus patitas los abrazaba.

A cada rato la familia paseaba por la casa, juntos siempre ya que habían comprendido que solo ellos como familia podían resolver los problemas que se le presentaban

Patón quería mucho a su arañitas, para él era lo más especial que tenía y siempre estaba pendiente de que no le pasara nada a Pepita y sus hijos.

La arañita más pequeña era muy lenta al caminar siempre se quedaba atrás de las demás. Su papá la empujaba temeroso de que se fuera a perder y para que se colocara al mismo nivel de las otras arañitas pero poco a poco ella ayudada por sus hermanas iba caminando más rápido ya que esta familia siempre se ayudaba y nunca ninguno de ellos dejo atrás a otro.

Las arañas son numerosas y se dan en todo el mundo. Aunque la mayoría mide menos de 1 cm de largo, la más grande tiene una longitud corporal de unos 9 cm, y la envergadura de las patas de algunas arañas puede ser mucho mayor.

Como depredadores de insectos y otros animales pequeños, las arañas son en general muy beneficiosas para los seres humanos.

Las arañas hacen la tela para producen hilos de arrastre que les ayudan a orientarse y sujetarse en caso de caída. Las arañas pequeñas, y en especial las jóvenes, tejen un hilo ‘paracaídas’ que les permite dejarse llevar por el viento, en ocasiones hasta cientos de kilómetros de distancia.

Esa es la vida de estos increíbles animalitos que hay que cuidar y no matar cada vez que las veamos. Respetar la naturaleza es lo mejor que podemos hacer ya que por alguna razón Dios las puso en esta tierra.

 

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Los caballeros
en búsquedas de sus sueños

 

Era un grupo de caballeros que se dedicaban a cabalgar, eran los mejores amigos e inseparables, andaban buscando nuevos sitios que conocer se llamaban Antonio que era un muchacho muy joven posiblemente de 16 años era el menor del grupo, su padre se llama Asdrúbal era un hombre de mediana edad y Gustavo que era un hombre con facciones que imponía seriedad, estos caballeros estaban en búsqueda de lo desconocido

Cada uno de ellos era diferente, pero en la hora de compartir y trabajar, siempre estaban juntos.

Se oyen los ruidos de los pasos de los caballos, la gente los llamaba los Caballeros Andantes

Gustavo siempre estaba en búsqueda de tesoros enterrados, donde sus sueños eran conseguir los entierros que dejaron los libertadores en la guerra de la independencia

Antonio era un chico que pesar de su juventud era el más centrado en la hora de tomar decisiones, estaba en búsqueda de aventuras nuevas de escalar montañas y destacarse en deportes.

Asdrúbal era el músico siempre andaba entonado una copla llanera, con ayuda del cuatro.

Trino era el mejor caballo que ellos tenían, era el más cariñoso era quien guiaba a los demás caballos

Quien lo cabalgaba era Gustavo el animal los guiaba, por los caminos mejores, por esas tierras, pasando por un clima tropical unas partes frías y otras calientes

El Grupo de Caballeros Andantes no lo temían a nada, ni a la oscuridad, ni fantasma que la comunidad decía.

Una noche se aventuraron a irse por un camino muy solo, se oían los sonidos del viento, de búho, los pasos de los caballos se oían más duro todo producto de un ambiente de total soledad.

Los caballeros deciden descansar por el amplio recorrido, a los lejos vieron una pequeña luz, dejaron de descansar y se acercaron a ver que era. Vieron una casa muy retirada de las otras en el largo camino, se escucha unos gritos de una mujer, los hombres se acercan para ayudarla, estaba pariendo. Los hombres entre grito y gritos escucharon el llanto del bebe.

Al ver que todo estaba bien se acercaron a la mujer que estaba cansada del arduo trabajo, ellos fueron en busca de un medico que estaba bastante retirado que se encargaba de visitar los pacientes en su caballo. Ellos al ver que todo estaba bien deciden seguir su camino

Siguen su camino en el trayecto consiguen un anciano que les pide un centavo, el más joven sacan de su bolsillo y le da la moneda

Continúan el camino y ven que un poco de pasto que se esta quemando, una señora esta pidiendo ayuda por que parte de su cosecha esta ardiendo.

Así el grupo de los cuatros amigos desmontaron de sus caballos, buscaron baldes de agua para evitar que se propagara el fuego y se dañara la cosecha

La señora le dio las gracias.

Siguen los hombres en su andar, era otra noche que pasan por los caminos ya acostumbrados a transitar en su largo peregrinar.

Trino el caballo estaba ya tan cansado y ya no guiaba a los demás animales así que decide echarse.

Reposaron la noche en ese camino y para ellos fue agotador, pasaron las horas muy rápido ya había amanecido, eran la cuatro de la mañana era la hora de seguir el camino.

En ese trayecto encontraron un lindo perro, que lo seguían, desde ese momento los caballeros tenían un perrito que le pusieron por nombre “Nieve”.

Los caballeros con su mascotas deciden bajarse de los caballos seguir su camino a pie

El perro ladra avisando que algo esta en el camino en un matorral y era un pequeño ternero que se había perdido de su manada

Lo revisaron tenia un gran sello que marcaba la casa donde pertenecía

Pertenecía una mujer muy bella la hacienda se llamaba La Macarena, Gustavo quedo enamorado de su hermosura, el le prometió volver cuando terminara su andar.

Los caballeros continúan su camino y entraron a un sitio desconocido poco explorado con su caballo guía por delante. Este tenía una mirada de picardía, y lo condujo cerca de un árbol

Cuando el caballo se para, todos los hombres quedan en silencio, por un momento mudos, se entrecruzaban las miradas. El más joven del grupo escarba y se encuentran un gran tesoro. Lleno de riquezas, pero por el camino se tropiezan con miles de circunstancias que hacen que se vayan deshaciendo del tesoro que habían adquirido.

Se toparon con muchas miserias y gente que necesitaba su ayuda, se encuentra una señora que tenia su hijito enfermo, el solo ver que ellos podían salvar ese pequeñuelo los animo y le dieron varias monedas.

Igualmente se presentaron miles de situaciones, a pesar que la vida le dio mucha monedas, ellos se lo retribuyeron a los demás, estos hombres siguen su camino en busque da de nuevas aventuras a pesar de que consiguieron un cofre la vida los coloco a prueba.

Siguieron juntos en su largo peregrinar hasta que la vida le dio otro tesoro más grande que el primero como premio de haber entregado el primer tesoro a los demás. El tesoro más grande fue que Gustavo consiguió el amor con la bella muchacha del hato llanero, Antonio se hizo un famoso explorador conocido por todo el mundo recorriéndolo en busca de aventuras y ayudando a los demás y Asdrúbal se convirtió en un músico famoso que llevo sus coplas por todo el país.

Todos estos amigos siempre que podían se reunían par recordar sus aventuras y la enseñanza que les dio la vida de hacer el bien sin importar lo que se arriesga y de compartir su buena fortuna con sus semejantes. Ellos, el caballo Trino y el perro Nieves siempre se mantuvieron siendo amigos.

 

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El girasol
 

Un día del campo el girasol lloraba. Todas las flores se colocaban tristes al oír tal desconsuelo de su mejor amigo.

El sol brillaba más que nunca, sus rayos estaban inclementes, el calor era insoportable se había convertido en unas tierras muy caliente, cuando su clima era frío las calas no sabía como consolar al girasol que estaba muy deprimido, las demás le preguntaban sin cesar que le pasaba, el no daba respuesta ninguna.

Una violeta le decía:  --- Deja de llorar no te queremos ver tan triste, tu siempre ha sido muy alegre ahora no sabemos la causa de tu tristeza tan grande., quisiera ayudarte , pero no sabemos como .--- decía la violeta que se deprimía al ver a su amigo así.

El girasol tenía un lindo rostro era como de porcelana, era el único de su especie en ese sembradío, porque venia de otras tierras y de un largo viaje debido que su semilla fue traída por un pajarito de colores.

La semilla fue dejada a lado de los tulipanes, orquídeas, y de gran variedad de especies, su semilla se implantó en la tierra, y nació el girasol.

El girasol creció con sus demás amigas, y había una señora que las cuidaba, pasaba todas las mañanas hablaba con las flores, limpiando sus hojas con aceite.

La señora, era una mujer de cierta edad, rasgo fuertes, en su ceño parecía algunas arrugas, sus manos ásperas de tanto trabajar, su piel quemada por cambios de temperatura,

La señora observaba como crecían las uvas que se iban enredando poco a poco del árbol, y les colocaba luz por las noches,

Las uvas, eran pequeñas niñas que acompañaba al girasol, trataban de sacarles una sonrisa al girasol.

El girasol apenas podía sonreír, una tarde de estas calló una llovizna, fue cuando el girasol dejó la tristeza, el sentía que sus amiguitas se estaba marchitando y sufría por las demás flores que era como su hermana.

Ese día la llovizna eran tan especial, el girasol suplicaba que no quemaran las tierras, para que no hiciera tanto calor y cuidara la naturaleza y no sacaran los ríos de cauce para construir grandes casas.

El girasol, pensaba que el hombre debía ser más cuidadoso, porque la contaminación y la basura quitaban la vida a miles de flores.

Girasol volvió a sonreír, cuando esta rica lluvia cayó a todas las flores del campo.

 

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Leyendas Indígenas Wayuu.
 

El Keerraly
 

 Los ancianos guajiros cuentan la existencia de un demonio llamado el keerraly, que sale las noches más oscuras para hacer de las suyas y asustar a los pobladores de esa zona. Esta es una historia que se cuenta de generación en generación, de padres a hijos, de abuelos a nietos.

Cuenta la leyenda que existía un joven guajiro llamado Takataka, era un muchacho muy enamorado y se desvivía por las jóvenes de su pueblo.

El no creía en las leyendas de espantos ni en cuentos de terror y opinaba de los relatos que le narraba su abuelo que era una forma de tratar de asustarlo para que no saliera y no anduviera como ya contamos detrás de las lindas guajiras y de las fiestas.

Donde escuchaba que había un baile de seguro que muy lejos que fuera ahí se encontraba Takataka.

Era el joven indígena excelente bailador y tocador de tambor y siempre iniciaba los bailes y nunca nadie le ganaba imitando el canto de un pájaro, el aletear de los murciélagos y el trotar de los caballos.

Mientras tocaba el tambor con ese ritmo que solo el sabía darle le decía cosas bonitas para enamorar a las jóvenes guajiras. Estas se reían y se pellizcaban al saber las intenciones del enamorado joven.

Pero el era muy querido por ellas y se lo disputaban para bailar y para disfrutar de su compañías en las fiestas. Siempre andaba solo y tomaba los caminos por muy oscuros que ellos fueran para asistir a los bailes.

Era muy valiente y ya había sido probado en varios acontecimientos en combates con tribus enemigas.

Cuando iba a un baile no se separaba de un revolver que le había regalado su papá, pero su abuelo siempre lo previno de que en las noches más oscuras siempre andaba por esas tierras el demonio Keeraly.

Takataka se reía de los cuentos de su abuelo y le respondía:

“Aquí le tengo este regalito a el Keeraly, así que no se preocupe que yo le daré guerra a ese espanto. Comentaba acariciando su potente arma.

Su abuelo movía la cabeza con preocupación. Llego un buen día y el joven salio tarde para un baile en una comarca lejana, pensaba llegar ya bien entrada la noche.

Su abuelo lo previno de lo tarde de la hora:

“No vayas Takataka, el Keerraly se encuentra en las noches más oscuras”

El joven no le hizo caso y riéndose se adentro en el oscuro camino para llegar a la fiesta.

Llevaba varias horas de camino y de pronto al ocultarse la luna y hacerse casi una oscuridad total en el camino que transitaba el joven guajiro oyó un grito que le helo la sangre.

El trato de darse valor diciéndose que seguro que era alguien para asustarlo, saco el revolver que tenía en el cinto para defenderse de cualquier amenaza y darse valor.

De pronto se volvió a oír otro grito aterrador y mucho más cerca. Takataka trato de divisar en la oscuridad de la noche y solo se veía una figura grandísima, mitad pájaro, mitad hombre, mitad bestia pero muy difusa y el ya asustado joven con el miedo en el cuerpo no le quedo más remedio de echara correr pero no en dirección de la fiesta sino en dirección de su tribu y de su casa buscando la seguridad de su hogar.

Llego rápidamente ya que el miedo le ponía alas en sus pies y más nunca salio en esas noches oscuras a parrandear convirtiéndose en un hombre responsable y trabajador.
Su abuelo al que nunca contó su experiencia con el Keerraly siempre se imagino lo que le había pasado al travieso Takataka.

 

 

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Leyendas Indígenas.

El Árbol Marahuaka
 

Se acercaron cuatro hombres para tumbar el árbol marahuaka y no lo lograron. Sus hachas rebitaban en la dura corteza del árbol y ellos sentían dolor en sus cuerpos por el esfuerzo, una y otra vez lo intentaron pero tuvieron que retirarse derrotados. Regresaron convertidos en tucanes con poderosos picos y nada lograron y se les quebraron los picos.

Desde ese momento este tipo de pájaros tienen el pico como un serrucho. Vinieron los pájaros carpinteros y el dios Wanadi se acerco como pájaro carpintero y el espíritu Semedia como carpintero mono y empezaron a cortar el árbol y lo que cortaba en la noche se arreglaba, al amanecer el tronco estaba intacto.

A Semedia se le ocurrió la idea de dividir el trabajo y que el cortaba de día y Wanadi de noche y de esa manera le cortaron el tronco por completo.

Pero el árbol no cayo quedo colgado con las ramas enredadas en el cielo. Ellos desesperados llamaron a la ardilla Kadillo, esta subió y con sus cortantes dientes logro desenredar y de esta manera si cayo Marahuaka.

Toda la tierra tembló produciendo terror en los hombres que corrieron a esconderse en las cuevas, cuando salieron vieron que llovía fuertemente y esta era la primera lluvia y de las ramas del árbol salía agua y formo los ríos, naciendo el Orinoco y todos los ríos.

Con esto la tierra cambio, se lleno de muchos árboles y los tres pedazos del árbol se convirtieron en la montaña Marahuaka, la más alta de la tierra

 

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